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Monsieur Ubú es un ser innoble y, por eso mismo, se parece bastante —de ombligo para abajo— a nosotros mismos. Alfred Jarry, autor de la cita, cambió el teatro de su tiempo creando el personaje de Ubú, caricatura de uno de sus profesores y del ansia de poder.
Ubú rey se estrenó en París en 1896. Cuenta la historia de un señor que se propone conquistar Polonia a costa de todo y lo consigue, aunque después gestiona su mandato de manera horrible, enriqueciéndose de forma vergonzosa, y huye antes de que lo atrapen.
«¡Mierdra!», como se tradujo al español la famosa palabra que Ubú no deja de decir, representa la disparatada personalidad de los personajes de la obra de Alfred Jarry que dio paso al absurdo.
María Folguera crea un texto original a partir de este clásico del teatro, trayéndolo a nuestro tiempo. La visita al repertorio siempre ha servido para entender la sociedad actual. A nuestro alrededor somos capaces de distinguir varios patanes con ansias de poder y sin ningún escrúpulo. No cambiamos de problemas, pero seguimos riendo de la misma manera.
En una casa junto a la playa viven un hombre y una mujer enamorados y acomodados, en un entorno bonito y agradable. Cuando el mar arroja a la orilla los cuerpos sin vida de unos refugiados, adultos y también una criatura, cada uno reacciona de una manera distinta y la relación de pareja se desmorona. El silencio del que antes disfrutaban se convierte en un abismo de incomprensión.
La primera parte, Pleamar, refleja el relato por boca de la mujer. La segunda, La huida, es el testimonio del hombre. El título conjunto de este díptico es Rompientes.
Es un texto que habla de la empatía, de cómo nos comportamos ante la amenaza de que algo va a perturbar nuestra felicidad y del impacto que puede tener el mundo sobre nuestra vida privada.
Pleamar fue escrito en 2017 como monólogo. Más tarde, el autor sintió el impulso de contar la misma historia desde otra perspectiva, que fue el monólogo La huida, interpretado por un hombre.